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“Fiat Cinquecento”, la máquina de la dulce vida

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Cuando se habla del “Cinquecento” normalmente nos referimos al coche que motorizó a Italia en sus comienzos con los vehículos de motor y que además, mereció ganarse el puesto como uno de los iconos representativos en lo que respecta a la historia más moderna del país.

Lo solían llamar solo por el número “500”, incluso también fue conocido como la máquina de la dulce vida, siendo un gran aporte para el país, puesto que pocos son los vehículos a motor que marcaron gran impacto en Italia y que además fueron centro de atención por parte de los directores del Museo de Arte Moderno de Nueva York, bien conocido por las siglas de “MoMA”, resaltando el ya mencionado Fiat 500 del año 1957.

Cabe destacar que recién se cumple sesenta años desde aquel momento en el que despegó su lanzamiento y es que el 500 fue un coche creado por Dante Giacosa, quien fue un ingeniero y diseñador italiano nacido en roma y considerado como uno de los maestros del diseño automotriz que había en Italia por aquel entonces, además de ser partícipe del 500, también creo el Fiat 600, 1100, 1800/2100, 850, 127, 128 y 125.

 “Fiat Cinquecento”

Volviendo a lo anterior, el ingeniero recordó que hubiera querido lanzarlo mucho antes al mercado, pero los dirigentes de Fiat le indicaron que debía inclinarse por un modelo más refinado y grande. Por otra parte, el 600 fue introducido al mercado en el año 1955, pero este no gozó del mismo auge que su predecesor y aunque en italiana no logró el impacto social esperado, en España fue completamente diferente al ser uno de los modelos fabricado por Seat.

Tras el ingeniero haber cumplido su compromiso con la dirección de la compañía, pudo ponerse en completa disponibilidad para la realización de un vehículo aún más pequeño, en conjunto a una propuesta emitida por un joven empleado de la filial de la Fiat, llamado Hans Meter Bauhof, donde este proponía un coche inspirado en el escarabajo del Volkswagen, con la mitad de su tamaño y espacio solo para dos ocupantes.

Con este proyecto inicial de parte de ambos, el ingeniero Giacosa logro terminar el producto, sacando espacio para cuatro plazas gracias al motor, que solo contaba con dos cilindros y que ejecutaba 13 caballos de fuerza, que bien podría haber sido el de una motocicleta, ocupando y dejando poco espacio extra para dos plazas más.

Después de la creación de este vehículo, Fiat no se quedó atrás y aportó también grandes ideas, inspiradas sobre todo por el Fiat 500.

Todo esto se puede reflejar claramente en las películas de los años 50 y los 60, las cuales incluyen mucho a estos coches circulando por las estrechas y deficientes carreteras italianas de la posguerra.

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